Trobada
dels “AMICS DEL PARE MANYANET”
Aquest
any… al Monestir de Poblet
Un
cop més una colla de bons amics s’han trobat aquest any 2019.
El
lloc, el Monestir de Poblet, on s’ha
fet una visita cultural i després gaudir d’un dinar a la Fonda Àngels de Montblanc.
Molt
a explicar, riure , recordar i intercanviar.
En
resum, moltes emocions.
I… a
reveure
Visitar
el Monasterio de Poblet (Tarragona)
El
Monasterio de Poblet, ubicado en la comarca de la Conca de Barberà (Tarragona),
es una de las abadías más importantes de Cataluña y de toda Europa. No
en vano, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1991. Aunque actualmente
sigue siendo habitado por una comunidad de casi treinta monjes, buena parte de
los espacios del enorme complejo monástico están abiertos al público.
Breve
historia del Monasterio de Poblet
El
Reial Monestir de Santa Maria de Poblet fue fundado en el 1150 por orden del
conde Ramón Berenguer IV. Los primeros monjes en instalarse eran cistercienses
y provenían de la abadía de Fontfroide, en Francia. El monasterio, que
siempre contó con la protección de la Corona de Aragón y de importantes
familias nobles, vivió su máximo apogeo tras construirse el Panteón Real (1340)
por mandato de Pedro el Ceremonioso. Él mismo, y otros grandes reyes, yacen
allí.
Con
el declive de la Casa Real de Aragón, la pérdida de monjes y, especialmente, la
desamortización de Mendizábal de 1835, el Monasterio cayó en el abandono y fue
expoliado. Sin embargo, en 1940 un grupo de monjes cistercienses llegados de
Italia recuperaron la vida monástica y lo hicieron resurgir (actualmente vive
una comunidad de 25 monjes benedictinos). Reconstruido y protegido por la
UNESCO, el Monasterio de Poblet es hoy un lugar de visita obligada en Cataluña.
Visita
al Monasterio de Poblet
La
visita al Monestir de Poblet puede realizarse de dos formas: por libre o
en grupo guiado. Para la visita por libre se adquiere un folleto explicativo
con mapa incluido disponible en varios idiomas. No hay audio-guías. En cuanto a
las visitas con guía, se realizan en castellano o catalán en horarios variables,
y tienen una duración de una hora.
Exterior
Desde
la oficina de información (y venta de tickets) hay unos 200 m hasta la entrada
principal del monasterio. En esta amplia recta ya se puede ver la inmensidad
del conjunto. Antes de llegar a la fachada principal esta la Capilla de San
Jorge (s.XV), la Puerta Dorada (s.XV) y la Capilla de Santa Catalina (1250),
además de varios edificios más modernos, como la cafetería o la Hospedería de
Poblet, espacio ocupado en otros tiempos por el hospital de pobres y
peregrinos, del que solo se conserva el portal de acceso.
Desde
la Plaza del Monasterio a mano derecha, el Palacio del Abad (s.XVIII), de estilo
renacentista. Pero el protagonismo aquí es para la gran fachada del monasterio,
formada por una muralla de 11 m, cuatro torres y la portada barroca de la
iglesia (s.XVII).
Piso
inferior
Las
dos primeras salas que se visitan son dos enormes espacios abovedados que
sirvieron como dormitorio y comedor para los hermanos conversos (o
legos). Sin embargo, con la progresiva pérdida de esta figura en los
monasterios, ambas salas fueron adaptadas como lagar y bodega respectivamente.
No quedan elementos originales que recuerden esos tiempos, pero aún se puede
observar en el suelo el canalón que transportaba el mosto de una sala a otra.
El
recorrido prosigue por el claustro mayor, en torno al cual se organiza
la vida monástica. Destaca el templete del lavabo (lavatorium) del
s.XII, donde los monjes se lavaban las manos antes de comer.
Las galerías
abovedadas y la zona ajardinada pueden recorrerse libremente y también se puede
entrar en dos salas: la antigua cocina, que solo conserva el hogar y
algunos objetos de exposición, y el calefactorio, una pequeña sala que
servía para calentarse en los días más fríos.
Hay
otras tres salas junto al claustro a las que no se puede acceder, pero que se
pueden ver desde el umbral. La más impactante es el refectorio de los monjes,
que sigue siendo el comedor principal del monasterio en nuestros días. También
siguen en uso la sala capitular, donde los monjes se reúnen para leer
los capítulos de la Regla de San Benito, y la biblioteca (antiguo
scriptorium), su espacio de lectura, estudio y trabajo.
Piso
superior
Un
pequeño tramo de escaleras os llevará directamente al dormitorio de los
monjes, uno de los más grandes del mundo (87 m de largo). Aunque está
completamente vacío (o quizá por eso) es un lugar que impresiona.
El dormitorio
está conectado con el sobreclaustro, una galería del desaparecido claustro
superior. Se puede recorrer entero y es el sitio perfecto para admirar el
campanario y el cimborrio de la iglesia, además de la zona del claustro
inferior.
Iglesia
Desde
el sobreclaustro hay que volver al dormitorio para llegar a la Iglesia mayor
(s.XII). Allí os esperará la joya de la corona: el Panteón Real; un
conjunto de tumbas de diferentes condes y reyes de la corona Catalano aragonesa.
Construidos entre los siglos XIV y XV sobre dos arcos rebajados en la zona del
crucero, los sepulcros reales de Poblet albergan los restos de Jaime I
el Conquistador, Martín I el Humano, Pedro III el Ceremonioso, Alfonso V el
Magnánimo, etc.
Finalizando
ya la visita, no hay que olvidarse del enorme retablo renacentista de
Damià Forment (s.XVI) realizado en alabastro, donde se puede ver la imagen
de Santa María de Poblet, además de otros motivos religiosos clásicos. En esta
zona sobresale el enorme órgano de 2012, construido por una importante firma
suiza, y una capilla dedicada a una familia noble.

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